El cerebro predice el hambre y el deseo sexual

La
investigación publicada en Journal of Neuroscience encontró un
área neural implicada en el origen de los deseos y dependencias de
las personas.
El
cerebro revela los deseos en materia de alimento y sexo y permite
leer cómo será el futuro en seis meses, indicando si se está
destinado a engordar o si la vida sexual será “vivaz”. El estilo
futuro en materia de sexo y comida, en efecto, se prevé a partir de
las reacciones neurales y ciertos estímulos como la vista de un
buen plato apetitoso o de un atrayente “ejemplar” del sexo opuesto. La
posibilidad de leer el futuro inmediato de una persona en el
cerebro fue demostrada durante una investigación de Kathryn Demos,
del Dartmouth College, publicada en el Journal of Neuroscience. Los
psicólogos escrutaron el cerebro de un grupo de estudiantes
universitarias mientras observaban fotos (escenarios
naturales, alimentos irresistibles, animales, personas del otro
sexo y otras). Mediante resonancia magnética registraron la
actividad de un área neural implicada en el origen de los deseos y
dependencias de las personas, el “núcleo accumbens”. La respuesta del
cerebro a las fotos resultó predictiva del comportamiento futuro
de cada una: por ejemplo, si el núcleo se activaba intensamente a la
vista de cosas que comer (indicando así un fuerte deseo de comida) la
persona tendía a engordar en los meses sucesivos a la resonancia.
La
fuerte activación del núcleo frente a fotos masculinas, en cambio,
predecía que la joven estaría interesada en otras actividades
“agradables” diferentes de la comida. Las posibilidades que ofrece
hoy el estudio de la actividad neural con la resonancia magnética
son amplias, tanto que se la utilizó varias veces como tecnología de
base para construir detectores de mentiras o para determinar las
reacciones de los consumidores frente al lanzamiento de un nuevo
producto.
Así
se habla hoy de “neuromarketing”, es decir de nuevas estrategias
de marketing basadas en el estudio del cerebro de los
consumidores. Esto es posible porque con la resonancia se puede
ver en tiempo real cómo reacciona el cerebro frente a un estimúlo.
Sobre
este principio se funda también el nuevo estudio estadounidense:
si el cerebro de una persona reacciona en forma intensa a un
estímulo vinculado con el alimento significa que esa persona está
muy interesada en la comida, tiene un fuerte deseo de comer y es de
esperar que engorde en el futuro inmediato.
Esto
es precisamente lo que observaron los científicos al investigar
las reacciones del “núcleo accumbens” con la resonancia mientras
se observaban las fotos. Al comienzo del estudio, los
investigadores pesaron a cada joven y la sometieron a cuestionarios
para establecer la intensidad de su deseo sexual.
Finalmente,
después de seis meses la pesaron de nuevo y pidieron informaciones
sobre su vida íntima. Así surgió una fuerte relación entre el tipo de
respuesta neural, ciertos estímulos vinculados a comida y sexo y
los comportamientos futuros de cada una.
En
la práctica, si el cerebro de una voluntaria reaccionaba en modo
intenso a la vista de alimento, la probabilidad de que engordara
en los seis meses sucesivos era elevada. Por lo tanto, cuanto más
atraído está el cerebro por la comida, más fuerte es el deseo de
alimento y más se engorda en respuesta a este deseo. Lo mismo vale para
el sexo: si el cerebro de una joven reaccionaba intensamente a la
vista de fotos de hombres, su deseo sexual –estimado por los
cuestionarios– y su vida sexual resultaban más activos en los meses
siguientes.
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