viernes, 25 de abril de 2014

El cerebro predice el hambre y el deseo sexual

  El cerebro predice el hambre y el deseo sexual



La inves­ti­gación pub­li­cada en Jour­nal of Neu­ro­science encon­tró un área neural impli­cada en el ori­gen de los deseos y depen­den­cias de las personas.

   El cere­bro rev­ela los deseos en mate­ria de ali­mento y sexo y per­mite leer cómo será el futuro en seis meses, indi­cando si se está des­ti­nado a engor­dar o si la vida sex­ual será “vivaz”. El estilo futuro en mate­ria de sexo y comida, en efecto, se prevé a par­tir de las reac­ciones neu­rales y cier­tos estí­mu­los como la vista de un buen plato apeti­toso o de un atrayente “ejem­plar” del sexo opuesto. La posi­bil­i­dad de leer el futuro inmedi­ato de una per­sona en el cere­bro fue demostrada durante una inves­ti­gación de Kathryn Demos, del Dart­mouth Col­lege, pub­li­cada en el Jour­nal of Neuroscience. Los psicól­o­gos escru­taron el cere­bro de un grupo de estu­di­antes uni­ver­si­tarias mien­tras observ­a­ban fotos (esce­nar­ios nat­u­rales, ali­men­tos irre­sistibles, ani­males, per­sonas del otro sexo y otras). Medi­ante res­o­nan­cia mag­nética reg­is­traron la activi­dad de un área neural impli­cada en el ori­gen de los deseos y depen­den­cias de las per­sonas, el “núcleo accumbens”. La respuesta del cere­bro a las fotos resultó pre­dic­tiva del com­por­tamiento futuro de cada una: por ejem­plo, si el núcleo se activaba inten­sa­mente a la vista de cosas que comer (indi­cando así un fuerte deseo de comida) la per­sona tendía a engor­dar en los meses suce­sivos a la resonancia.

La fuerte acti­vación del núcleo frente a fotos mas­culi­nas, en cam­bio, pre­decía que la joven estaría intere­sada en otras activi­dades “agrad­ables” difer­entes de la comida. Las posi­bil­i­dades que ofrece hoy el estu­dio de la activi­dad neural con la res­o­nan­cia mag­nética son amplias, tanto que se la uti­lizó varias veces como tec­nología de base para con­struir detec­tores de men­ti­ras o para deter­mi­nar las reac­ciones de los con­sum­i­dores frente al lan­za­miento de un nuevo producto.

Así se habla hoy de “neu­ro­mar­ket­ing”, es decir de nuevas estrate­gias de mar­ket­ing basadas en el estu­dio del cere­bro de los con­sum­i­dores. Esto es posi­ble porque con la res­o­nan­cia se puede ver en tiempo real cómo reac­ciona el cere­bro frente a un estimúlo.

Sobre este prin­ci­pio se funda tam­bién el nuevo estu­dio esta­dounidense: si el cere­bro de una per­sona reac­ciona en forma intensa a un estí­mulo vin­cu­lado con el ali­mento sig­nifica que esa per­sona está muy intere­sada en la comida, tiene un fuerte deseo de comer y es de esperar que engorde en el futuro inmediato.

Esto es pre­cisa­mente lo que obser­varon los cien­tí­fi­cos al inves­ti­gar las reac­ciones del “núcleo accum­bens” con la res­o­nan­cia mien­tras se observ­a­ban las fotos. Al comienzo del estu­dio, los inves­ti­gadores pesaron a cada joven y la sometieron a cues­tionar­ios para estable­cer la inten­si­dad de su deseo sexual.

Final­mente, después de seis meses la pesaron de nuevo y pidieron infor­ma­ciones sobre su vida íntima. Así surgió una fuerte relación entre el tipo de respuesta neural, cier­tos estí­mu­los vin­cu­la­dos a comida y sexo y los com­por­tamien­tos futuros de cada una.

En la prác­tica, si el cere­bro de una vol­un­taria reac­cionaba en modo intenso a la vista de ali­mento, la prob­a­bil­i­dad de que engor­dara en los seis meses suce­sivos era elevada. Por lo tanto, cuanto más atraído está el cere­bro por la comida, más fuerte es el deseo de ali­mento y más se engorda en respuesta a este deseo. Lo mismo vale para el sexo: si el cere­bro de una joven reac­cionaba inten­sa­mente a la vista de fotos de hom­bres, su deseo sex­ual –esti­mado por los cues­tionar­ios– y su vida sex­ual resulta­ban más activos en los meses siguientes.

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